Su historia

Nacida para defender el Tíber

Aunque la tradición atribuya la fundación de Ostia a Anco Marcio, el cuarto rey de Roma que vivió durante la segunda mitad del siglo VII a.C., hasta la fecha hay una escasa evidencia arqueológica para apoyar esta leyenda histórica. Sin embargo, en la epoca monárquica la presencia de una aldea alrededor de la desembocadura del Tíber parece estar acreditada por la presencia de salinas cerca de esta misma desembocadura, que producían un bien inestimable e imprescindible: la sal. La producción de sal, que se utiliza tanto para dar sabor a la comida como para la conservación de alimentos, debía necesariamente estar bajo control, como afirmó el historiador Tito Livio, que menciona, entre otras cosas, como todo el territorio que rodea la desembocadura del Tíber era estratégicamente importante para Roma.

Sin embargo, el primer asentamiento se remonta sólo al comienzo del siglo IV a.C., inmediatamente después de la caída (en 396 a.C.) de Veyes, la ciudad etrusca que estaba en el lado opuesto del Tíber. Sólo al final del siglo se construyó una fortaleza (castrum) rectangular, rodeada por una muralla de bloques de toba y caracterizada por dos vías de comunicación principales, Decumanus y Cardo, orientadas hacia los puntos cardinales.

Este campamento militar, que recibió el nombre de Ostia, del latín "ostium", que significa boca del río, se sitúa a unas 16 millas romanas de Roma, y fue utilizado como un puesto de avanzada militar para mantener bajo control no sólo el acceso al Tíber, sino que también su curso inferior y su entorno, para defender Roma. Desde el principio, Ostia, la primera colonia romana, se convirtió en un puerto fluvial adquiriendo una función comercial para el abastecimiento de alimentos, especialmente el trigo, para la ciudad de Roma, aunque su función era principalmente militar, como base naval estratégica.

Si antes el control político por parte de Roma era muy estricto, hacia el final de la edad republicana la ciudad llegó a ser más autónoma, como lo demuestra la presencia de un órgano de gobierno estable, el consejo de los decuriones, que emanaba actos públicos en forma de decretos. La ciudad poco a poco se extendió más allá del perímetro del castrum, donde originalmente vivian sólo 300 familias. En aquella época, la población había crecido y ya no podía ser contenida en el fortín, entonces este puesto militar estratégico se convirtió poco a poco en el puerto comercial de Roma: función que determinó el aspecto urbano de la nueva ciudad.

Durante este periodo se construyó una nueva muralla, unos 2 kilometros más larga, que tradicionalmente se atribuye a la época de Sila, aunque estudios recientes sugieran que fue erigida a mediados del siglo I a.C., por iniciativa de Cicerón.

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