Torre Boacciana

Dejando sobre la derecha el yacimiento de Ostia Antigua y recorriendo la calle hacia el aeropuerto de Fiumicino, una vez cogido el cruce a la izquierda (justo antes del puente de la Scafa) se llega a Tor (torre) Boacciana.

El edificio se alza en la orilla izquierda del río, en el punto en el que este desembocaba en el mar a comienzos del período bajo imperial. Según los estudiosos, se trataría de un faro o de una torre de vigilancia, construida para defender la desembocadura. La torre se habría realizado en la época de Trajano (siglo II d.C.), como indicarían los sellos de fábrica grabados en los ladrillos de la torre y de los edificios circundantes.

La parte superior de Tor Boacciana pertenece a la época medieval y más concretamente al siglo XII, pues se supone que podría tratarse de la “turris pulcherrima sed solitaria” (“torre hermosa pero solitaria”) citada en las crónicas oficiales del desembarco en Ostia del rey inglés Ricardo Corazón de León, durante la tercera cruzada (1190). En aquella época toda la zona anexa era propiedad de la familia Bovazzani, de la que se cree que la torre tomó su nombre.

Después de un período de abandono, el edificio fue parcialmente restaurado en 1406 por el papa Inocencio VII y enteramente reformado por el papa Martín V en 1420. Desde entonces ha tenido varias funciones: en 1562, por voluntad de Pío IV, se convirtió en aduana pontificia en detrimento del Castillo de Julio II, mermado en su función económico-defensiva después de la inundación de 1557 que desvió mucho más al oeste el curso del río.

En 1568, debido a un ulterior avance de la línea de costa, la aduana fue trasladada de nuevo, esta vez a Tor San Michele, una admirable construcción iniciada por Miguel Ángel Buonarroti y concluida por Giovanni Lippi en 1567. Tor Boacciana sufrió nuevamente un período de abandono. Convertida en depósito a principios del siglo XIX, a finales del mismo siglo pasó a ser propiedad de los Aldobrandini, que la arrendaron a Tancredi Chiaraluce, quien allí habitó y estableció como lugar de descanso para los cazadores, con reventa de vino.